posted on marzo 03, 2010 09:52

En estos días que corren, todo el mundo habla de la situación tan difícil que vivimos: la crisis esto, la crisis lo otro… Pocas veces nos planteamos una crisis que venimos padeciendo desde el principio de los tiempos, la crisis del intelecto.
¿Qué es la crisis del intelecto? Lo mejor será poner un ejemplo. Hace pocos días llegó a mis oídos algo que me estremeció. Al parecer, una niña bien, de esas que no distinguen su mano derecha de la izquierda pero que aparenta una educación exquisita, haciendo uso de su relación paterno-filial con el jefe de la empresa en la que trabaja, le espetó lo siguiente al referirse al curriculum vitae de un hombre que había entrado en un proceso de selección de la empresa: “Papá, papá, a ese no le contrates que es andaluz y esos no son más que perros y vagos. Seguro que llama cada dos por tres para decir que está malo y no venir a trabajar”. Efectivamente, y haciendo gala de una gran clase, educación, criterio y estilo, el susodicho tiró el futuro profesional de una persona altamente cualificada y válida, a la basura.
Desde época inmemorial, la sociedad ha hecho uso de tópicos típicos que no tienen cabida en una mente desarrollada y culta como la que muchos presumen tener hoy en día. Lo más lamentable de todo es darse cuenta de que en pleno S. XXI (siglo veintiuno, para aquellos que gozan de esa misma educación exquisita) aún queda gente que cree en ellos. Si los andaluces son vagos, los madrileños chulos, los catalanes “agarraos” y los de pueblo brutos, yo me acojo a la objeción de conciencia y pienso en la grandiosa diversidad de nuestro país forjada desde un punto de vista muy diferente.
Si se me permite, quisiera terminar este breve escrito denunciando la crisis intelectual que padecen muchos españoles, fruto de una educación escasa, enarbolada por un fajo de billetes que, en muchos casos, proviene de engaños y mentiras, y adornada con una imagen de felicidad que dista mucho de lo que la mayoría consideramos que es. Espero que los hijos, descendientes directos de esa crisis del intelecto, no hereden ese fatídico gen de sus padres y abuelos. Y si lo heredan, ya nos encargaremos los profesores y maestros de este país de adoctrinarlos en los valores de la tolerancia, el respeto y el derecho a la igualdad.
UNA PROFESORA ORGULLOSA DE SER DE PUEBLO