Hace muchos años, siendo niños, empezábamos a fumar el Moquillo que era un producto que sale de los arboles en primavera, Luego pasábamos a las hojas de patata, que picábamos y liábamos como si fuera un porro.
Los "mayores" fumaban el picao una especie de tableta de tabaco que a nosotros nos parecía inmensa, pero que a ellos se les hacía a poco. Luego pasaron al cuarterón, Tabaco picado para liar con los aun famosos papeles de librito marca ZigZag.
En esta época fue cuando llego el racionamiento posterior a la guerra civil. A cada familia o adulto se les proporcionaba una cartilla con un cupo de productos de primera necesidad, azúcar, aceite harina... y tabaco.
Parece que fuera ayer cuando el señor Ángel Fernández (el abuelo de los Musines) montado en su borriquilla, recurría a nuestra casa para que le cediéramos el cupo del tabaco pues para él, la ración era poco y le entraba el mono.
Esto pasaba con la clase media o más o menos pudientes, pero otros no tenían tanta suerte.
Recuerdo un señor mayor al que llamaban el Tío Pichiche, que caminaba muy lentamente por la calle derecha, escudriñando el suelo, y cuando veía una colilla, se paraba, la miraba y decía: "Del bolso al suelo hay cuatro cuartas, alza colilla que me haces falta" y la guardaba en el bolsillo. Cuando reunía cuatro o cinco, las deshacía y liaba en un cigarrillo, de aquellos que de gordos, parecían una estaca.
Cuando este abuelito ya no podía agacharse, puso en la punta de su bastón un clavo, y según veía la colilla la pinchaba y la recogía para seguir con sus métodos de liar y fumar.
Estamos en los cincuenta y empezamos a ver los Ideales que ya eran cigarrillos que venían en cajas de doce, tras estos aparecieron los Celtas, Tabaco puro español. Lo siguiente fue la invasión de muchas marcas de tabaco y la aparición del tabaco rubio. De éstas, la más común era el Bisonte, son los años sesenta, después vino el Winston y el resto de marcas conocidas actualmente. Todas ellas venían de contrabando a los puertos españoles.
Las clases más privilegiadas fumaban puros y la clásica Faria española.
Al igual que el tipo y las marcas del tabaco ha evolucionado, lo ha hecho el perfil del consumidor. Si en un principio era algo, y como tal se publicitaba, propio de hombres, actualmente son más las consumidoras femeninas.
Ahora yo me pregunto ¿cuántas vidas se ha llevado el tabaco por delante? Y sabiendo que el tabaco mata ¿por qué seguimos?